Rosamaría Bolom
Inmigrante, feminista, artista interdisciplinaria y trabajadora cultural. A lo largo de su trayectoria artística y personal, ha descubierto que el arte y la comunidad son los pilares de su camino. Pilares que la han llevado a profundizar en el concepto de dignidad humana y lo que significa ser mujer en tiempos de globalización.

Rosamaría Bolom (1977)
Escultora de sueños en papel
Rosa María mejor conocida como Rosamaría Bolom. Nació en la Ciudad de México. En 2002, luego de obtener su licenciatura en psicología e incursionar en el mundo de las artes, participó en un proyecto educativo en los Altos de Chiapas, en una comunidad zapatista. Allí los niños la llamaban Bolom Bolom (palabra tzotzil que significa jaguar, gato, felino), en referencia a sus rasgos felinos. A partir de esa fecha Rosamaría toma su nombre artístico y comienza a compaginar su interés por la psicología y el arte en su práctica artística e individual. Ella está convencida de que el arte es la mejor herramienta para influir positivamente en nuestra sociedad.
Como artista multidisciplinar, trabaja principalmente con texto, máscaras, escultura e intervenciones para explorar los límites de lo imaginario, lo simbólico y lo real. Su obra reflexiona sobre el concepto de dignidad humana y lo que significa ser mujer inmigrante en tiempos de la globalización.
Su práctica artística y personal se basa en la colectividad, la alteridad, la subjetividad, las relaciones humanas, el lenguaje simbólico, la identidad, la migración, el feminismo, los derechos humanos, las herramientas pedagógicas y los espacios compartidos para crear puentes de entendimiento.
En 2009 llegó a Finlandia, donde vive actualmente como ciudadana finlandesa y donde ha participado en la formación de tres colectivos emblemáticos: Galería Third Space espacio artístico transcultural transfronterizo que busca borrar las líneas invisibles que nos separan, ofreciendo un espacio gratuito a los artistas en Helsinki-, MOCcolectivo y Somosla Colectiva. Colectivos que trabajan en temas de identidad. El último aborda la transfiguración de la identidad latinoamericana a través de la poesía experimental, mientras que el segundo pretende profundizar en los conceptos de identidad, relaciones, percepciones, liberación y alteridad a través del cabello.
"A lo largo de mi recorrido artístico y personal, he encontrado en el arte y la comunidad los pilares que lo articulan. Este camino comenzó en el año 2000 y, dos años después, tomó un rumbo decisivo gracias a un proyecto educativo que me acercó con mujeres y niños de comunidades zapatistas en el sureste de México, donde aquellos niños me dieron el nombre de Bolom. Más adelante, al cruzar el Atlántico y establecerme en Finlandia, viví experiencias que han marcado y enriquecido mi reflexión sobre lo que significa ser mujer inmigrante en tiempos de globalización, así como la necesidad de hacer arte en comunidad". Bolom